jueves, 25 de febrero de 2010

Familia Botín-Sanz de Sautuola.

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Del primero de los Botín que hay constancia cierta es de don José María Botín y Cano, médico (otras fuentes especifican que no era médico sino veterinario) de la Real Armada y del Tercio de la Marina de la ciudad de Santander, con posibles pruebas de nobleza o hidalguía debido a que en aquellos años la organización socio-estatal española se basaba todavía en la división estamental de la población, quedando algunos cargos y dignidades reservados para el estado noble (como creo que sucedía para los médicos de la marina española). Según algunas fuentes este José María Botín y Cano era hijo de Rafael Botín Casares y de María Micaela Cano, naturales de Cádiz ambos, nieto de Fernando Botín de la Vega y de María Casares, de nacimiento desconocido, y bisnieto de Juan Botín Correa (que debió de nacer en el primer tercio del siglo XVIII). No obstante, la supuesta ascendencia de don José María Botín es dudosa y debe ponerse en cuarentena. Este señor debió de nacer en 1795 (otros señalan 1798), en la cudad de Cádiz (otros dicen Puerto Real), parece que enfermó de tisis desempeñando su oficio y decidió establecerse en la localidad cántabra en 1828 para su mejor curación. Gracias a sus notables conocimientos médicos ayudó a la ciudad a minimizar los daños de la peste de cólera que se declaró en 1834. Gracias a ello, se ganó merecida fama como prohombre de la ciudad, e hizo un ventajoso matrimonio con doña Petra de Aguirre y Laurencín, hija del bilbaíno Juan de Aguirre y Leguina, de la Casa solar de Aguirre en Arrigorriaga (Vizcaya), ligada a la explotación de los entonces importantes Astilleros Reales de Guarnizo, y viuda de sus primeras nupcias don José Ramón López-Dóriga y Vial, hombre de la Casa Rotschild en Santander y destacado comerciante de aquella Santander. Su hijo Antonio López-Doriga y Aguirre seguiría los pasos profesionales de su padre, siendo uno de los seis socios fundadores del Banco de Santander. De esta manera, el fundador de la saga, el médico naval José María Botín, entraría por la puerta grande en la burguesía mercantil santanderina.


De José María Botín y Petra Aguirre nacieron varios hijos; Emilio, Rafael, Matilde, Margarita y Ana. Rafael Botín Aguirre fue el primer Botín en desempeñar un alto cargo en el entonces emergente Banco de Santander, como Director General en 1895. Su hermano Emilio decantó sus esfuerzos hacía los negocios de la aun difusa industria eléctrica española, siendo elegido también consejero del Banco de Santander en 1901. Emilio Botín Aguirre casó con Elena López de la Sota, sobrina carnal del I conde pontificio de Sota y Lastra, y, según algunas fuentes más o menos fiables, hija del II conde de Campogiro (y posible maestrante de Ronda) don Juan López del Hoyo y del Campo, quien heredara de su tío el I conde de Campogiro don Francisco Antonio del Campo y Alonso de la Sierra (¿?) el título nobiliario. Este I conde de Campo Giro fue un destacado "harinócrata" cántabro, hijo de un modesto cantero y pequeño labrador, poderoso miembro de la pujante neonobleza santanderina nacida al calor del desarrollo de la actividad portuaria, que murió sin descendencia.


Fruto del matrimonio entre Emilio Botín Aguirre y Elena López de la Sota nacieron José (teniente coronel del Estado Mayor), Emilio (presidente del Banco de Santander en 1909 por primera vez (volvió a desempeñar el mismo cargo en años posteriores). Entonces tenía la familia Botín alrededor del 1% del capital social del banco), Elena y Elvira Botín y López. Emilio Botín López casó con María Justina Sanz de Sautuola y Escalante, quien en 1879, siendo niña de ocho años, avisó a su padre Marcelino Sanz de Sautuola (algunas fuentes citan el primer apellido bajo la forma "Sainz de Sautuola") y de la Pedrueca que en la Cueva de Juan Montero había animales pintados. Hoy esa cueva se llama de Altamira y es conocida como "la capilla sixtina del arte paleolítico". Los Sanz de Sautuola procedían de una familia de hidalgos montañeses propietarios del mayorazgo establecido en Puente San Miguel (con más de 300 años en la familia Sanz de Sautuola, y en cuya casona se aprecian talladas en piedra las armas heráldicas de los Sanz de Sautuola y de los Ortiz de Taranco, apellidos que detentaban los ascendientes del descubridor de la Cueva de Altamira) reconvertidos, en la figura de don Marcelino, licenciado en Derecho por Valladolid y destacado miembro activo económico-cultural de la capital cántabra, en agentes activos de la emergente burguesía comercial santanderina. Marcelino Sanz de Sautuola y de la Pedrueca casó con Concepción de Escalante y Prieto. De este matrimonio de Emilio Botín López con Mª Sanz de Sautuola y Escalante nacieron varios hijos; los dos hermanos varones Emilio (primer presidente ordinario del Banco de Santander (hasta entonces la presidencia se turnaba anualmente)) y Marcelino Botín-Sanz de Sautuola y López (la familia Botín unió estos dos apellidos), creador de la poderosa Fundación Marcelino Botín, que casó con María del Carmen Yllera Camino, con quien no tuvo descendencia, y Elena Botín-Sanz de Sautuola y López, casada con Manuel García Noreña, padres de, entre otros, doña Elena García Botín, la ex-diputada nacional del Partido Popular por Cantabria y de Emilio García Botín, divorciado de María de los Ángeles de Rato y Figaredo, hermana de don Rodrigo de Rato y Figaredo, ex-diputado nacional del Partido Popular, ex-ministro español de Economía del gobierno de don José María Aznar, ex-presidente del Fondo Monetario Internacional y hoy presidente de Caja Madrid.


Emilio Botín-Sanz de Sautuola López casó con Ana García de los Ríos y Caller (una curiosidad; el actual presidente del Banco de Santander y el escritor y académico de la lengua Álvaro Pombo García de los Ríos son primos carnales), hija ésta de don Gonzalo García de los Ríos y de la Pedraja, otro prohombre que supongo de la pequeña nobleza cántabra convertida en agitada burguesía comercial, y de doña Carolina Caller de Donesteve. Por el apellido De la Pedraja don Emilio Botín-S. de Sautuola es sobrino bisnieto de don José Antonio Cedrún de la Pedraja, ilustre abogado santanderino, diputado a Cortes por Cáceres e íntimo amigo del ya citado Marcelino Sanz de Sautuola y del gran intelectual católico santanderino del mismo nombre que el anterior Marcelino Menéndez y Pelayo. Fruto del matrimonio de don Emilio y de doña Ana nacieron Emilio (actual presidente del Grupo Santander) y Jaime (ex-presidente de Bankinter y su mayor accionista) Botín-S. de Sautuola y García de los Ríos. El segundo de los hijos de este matrimonio, Jaime Botín-S. de Sautuola y García de los Ríos, casó con Belén Naveda Agüero, de indudable origen cántabro, con la que tiene descendencia.


Emilio Botín-Sanz de Sautuola y García de los Ríos casó con Paloma O´Shea Artíñano, primera marquesa de O´Shea (2008) por concesión de Juan Carlos I en atención a su destacada actividad a favor la promoción de la cultura musical en España (no en vano, doña Paloma es fundadora y directora de la Escuela Superior de Musica Reina Sofia, mecenas del Concurso Internacional de Piano de Santander y una destacada pianista), hija de José O´Shea Sebastián de Erice, ingeniero de minas de Altos Hornos de Vizcaya, y de Asunción Artiñano Luzarraga. Don José O´Shea Sebastián de Erice pertenece a la antigua Casa nobiliaria irlandesa de los O´Shee, establecidos desde antiguo en Limerick y Kilkenny hasta que William O´Shea, descendiente directo de Sir Richard O´Shea de Kilkenny (muerto en 1608), y que llegan a España a principios del XIX. William O´Shea se establece en Málaga como ingeniero de minas, y su hijo Henry, que actuó en la Guerra de Independencia española como Comisario Intendente de Guerra del ejército aliado británico comandado por el también irlandés I duque de Wellington, se establece por su parte en Valencia. Allí desarrolla negocios de importación y exportación, principalmente con el mercado británico, y en 1824 funda junto a otros socios extranjeros (en su mayor parte británicos) la Sociedad General Crédito Mobiliario Español, bajo la tutela de la poderosa banca inglesa Baring & Hermanos, germen del futuro Banesto. Para no extendernos demasiado, porque además la familia O´Shea será protagonista de una futura entrada, dejar constancia de la vieja y larga relación familiar de la familia de Paloma O´Shea, I marquesa de O´Shea, con el mundo financiero en el que su marido es una de las figuras internacionales más destacadas. Mencionar también que el abuelo materno de doña Paloma O´Shea, don Gervasio de Artíñano y Galdácano, fue una personalidad destacada del País Vasco de su tiempo. Catedrático de Ingeniería Industrial, diputado por Álava en 1919 en la candidatuta católica y académico de la Real de la Historia. Tuvo varios hijos de su mujer Flora Luzárraga y Urrutia.


El matrimonio formado por Emilio Botín-Sanz de Sautuola y García de los Ríos y doña Paloma O´Shea Artiñano ha tenido seis hijos; Ana Patricia (presidente de Banesto), Carmen, Emilio, Francisco Javier Botín-Sanz de Sautuola y O´Shea. De todos éstos, quien apunta a convertirse en el principal protagonista de la próxima generación Botín es la primogénita Ana Patricia. Actualmente al frente de Banesto, una de las históricas entidades financieras de España, como su presidente, y reputada ejecutiva financiera, Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola y O´Shea está casada con don Guillermo Morenés y Mariátegui, hijo del II marqués de Borghetto, de la familia Morenés oriunda de la comarca tarraconense del Vendrell, de la casa de los barones de las Cuatro Torres y condes del Asalto (con Grandeza de España). Fruto de este matrimonio han nacido tres hijos.


A la familia Botín, una de las mayores fortunas del país, se le supone un patrimonio cercano a los 2.000 millones de euros, representado principalmente por las acciones en propiedad de la familia en el Grupo Santander (sumando las acciones de los hermanos Emilio (0,7%) y Jaime Botín-Sanz de Sautuola García de los Ríos (0,1%), las acciones de sus propios hijos y las acciones propiedad de la Fundación Marcelino Botín (0,75%), presidida por el propio Emilio Botín-Sanz de Sautuola, presidente del Patronato que dirige la institución, la familia ronda el 2% del Grupo Santander), las extensas propiedades agrarias (destacando la finca de caza El Castaño, con cerca de 5.000 hectáreas en Ciudad Real, cuyo dueño es el patriarca don Emilio) y las numerosas propiedades inmobiliarias y artísticas de la familia.

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